Los títulos de Formación Profesional constituyen un aspecto esencial del Sistema Educativo.
Los programas formativos toman como referencia fundamental las necesidades de cualificación del sistema productivo, es decir las enseñanzas profesionales. Su estructura, objetivos, criterios de evaluación y contenidos, deben enfocarse desde la perspectiva de la adquisición de la competencia profesional requerida en el empleo (Real Decreto 676/1993 de 7 de mayo).
En este sentido, la estructura adoptada para los títulos Profesionales, y su proceso de elaboración, obedece a la finalidad básica de alcanzar las capacidades que permitan desempeñar, y realizar “roles” y situaciones de trabajo necesarios en el empleo.
Las enseñanzas del Ciclo Formativo se organizan en Módulos Profesionales cuya finalidad es la de proporcionar a los alumnos y alumnas la competencia profesional característica de cada Título. Los módulos pueden estar asociados a una unidad de competencia (los más específicos) o a varias de estas unidades (los denominados de “base o transversales”).
En las enseñanzas del Ciclo Formativo se incluye también un módulo de Formación y Orientación Laboral que no tiene una relación directa con la competencia profesional pero que facilita un conocimiento de aspectos generales del mundo del trabajo, tales como salud laboral, legislación, orientación e inserción laboral y principios de economía y empresa; y un módulo de Formación en Centros de Trabajo (prácticas) que se desarrolla en el ámbito productivo.
Los Ciclos Formativos se organizan en Familias Profesionales, pero cada uno de ellos tiene
unos contenidos específicos.